El exconseller Toni Comín volvió este jueves a España después de casi nueve años en Bélgica: compareció ante la Junta Electoral Central, en el Congreso, prometió acatar la Constitución «por imperativo legal» y «con fidelidad al pueblo de Cataluña y al mandato del 1 de octubre», y recogió por fin su credencial de eurodiputado de Junts, el escaño que ganó en las europeas de 2024 y que no había podido ocupar por la orden de detención que pesaba sobre él, levantada tras la aplicación de la ley de amnistía.
Comín quiso dejar claro que este paso por Madrid no es su regreso: no durmió en la capital, salió de nuevo del país y mantiene que su «exilio» termina el domingo 25, cuando entrará en Cataluña a pie, por una vereda junto al mar desde Francia, acompañado de personas de su confianza. A la salida ironizó con que la citación de la Junta era «el derecho al pataleo del mal perdedor» y afirmó que «hemos ganado».
Su historia corre pareja a la de Lluís Puig, que ayer ocupó su escaño en el Parlament tras regresar también de Bélgica. Distinto es el caso de Carles Puigdemont: fuentes de su entorno ratifican que no volverá en ningún caso antes de las elecciones del 29 de noviembre, a la espera de que su camino judicial quede totalmente despejado.
Fuentes: EFE (vía Lado, 22-10-2026), El País y Cadena SER (22-10-2026).
