McGREGOR, Texas.— La noche de este jueves, Tesla volvió a presentar en público su deportivo eléctrico Roadster, y la puesta en escena no se pareció a la de ningún otro automóvil: el biplaza blanco avanzó boca abajo, salió impulsado por los aires, dio una voltereta completa y aterrizó sobre sus ruedas, en una demostración realizada en las instalaciones de pruebas de cohetes de SpaceX en McGregor, Texas.
Según Reuters, el automóvil subió una rampa curva en posición invertida, pegado a la superficie por un sistema de succión con ventiladores. Al salir de la rampa, los propulsores lo lanzaron al aire; el carro giró sobre sí mismo y descendió de forma controlada hasta tocar el suelo. En otra de las pruebas, el Roadster saltó por encima de un camión y de otros vehículos, también girando en el aire.
El secreto está en la tecnología que comparten Tesla y SpaceX: en lugar de combustible convencional de cohete, el sistema trabaja con aire comprimido almacenado a muy alta presión, combinado con la succión que mantiene el vehículo adherido cuando va invertido. Al terminar la maniobra, el consejero delegado de Tesla, Elon Musk, se limitó a declarar: «Bueno, ha funcionado», y describió el invento como el resultado de la colaboración entre la mejor compañía automovilística del mundo y la mejor compañía de cohetes del mundo.
Musk aseguró además que el Roadster acelera de 0 a cerca de 100 kilómetros por hora en menos de un segundo, y anunció que la producción comenzaría en 2028. Es una fecha que conviene tomar con calma: esta segunda generación del deportivo se anunció por primera vez en 2017 y acumula casi nueve años de retrasos.
Según CNN en Español, en el evento no hubo demostración de un vuelo prolongado: lo de anoche fue una exhibición de lo que el prototipo es capaz de hacer, no un carro que se pueda comprar todavía. Aun así, el mercado reaccionó con entusiasmo y las acciones de Tesla subían alrededor de un 4,4 % en las operaciones previas a la apertura de este viernes.
Fuentes: Reuters y CNN en Español.