Opinión
Volver a la portada

¡El Ministro de Defensa! La humillación institucional que deja al descubierto el maltrato y el uso del poder descomunal

El caso del cadete Leandro Alexander Segura Segura, a tres meses de graduarse y hoy fuera de la institución: la familia exige respuestas y una investigación a fondo.

Por Royer Peña · Publicado el jueves 22 de octubre de 2026 · Opinión

El cadete Leandro Alexander Segura Segura, de cuarto año del Ejército de la República Dominicana
El cadete Leandro Alexander Segura Segura, de cuarto año del Ejército de la República Dominicana (foto: suministrada).

¡El Ministro de Defensa!

Ministerio de Defensa de la República Dominicana

La humillación institucional que deja al descubierto el maltrato y el uso del poder descomunal.

Señores, hay casos que uno no puede dejar pasar en silencio, y lo que ha ocurrido con el cadete Leandro Alexander Segura Segura es uno de ellos. ¡Porque aquí hay demasiadas preguntas y, hasta ahora, la familia está exigiendo respuestas!

Estamos hablando de un cadete de cuarto año del Ejército de la República Dominicana al que, según las informaciones difundidas por su familia, solamente le faltaban tres meses para graduarse. Un joven que dedicó años de su vida a prepararse para servir a este país y que, según la denuncia de su padre, sufrió un fuerte dolor testicular durante un curso militar, sin recibir la atención médica oportuna que supuestamente necesitaba.

Después de aquello, terminó fuera de la institución.

¡Pero bueno! ¿Qué está pasando en nuestras instituciones militares? ¿Dónde estaba la supervisión? ¿Dónde estaba la responsabilidad de los superiores? ¿Quién tomó la decisión de cancelar a ese joven? ¿Y con qué fundamento se hizo?

¡Señor ministro de Defensa, Ministerio Defensa RD esto no se resuelve con un silencio ni con una explicación burocrática! Usted dirige una institución que tiene bajo su responsabilidad la formación y la disciplina de hombres y mujeres que se preparan para servir a la patria. Pero usted también, los destruye moralmente.

Por tanto, tiene la obligación institucional de garantizar que una denuncia de esta naturaleza sea investigada con seriedad y transparencia.

Y a los superiores de la academia militar les pregunto: ¿Qué hicieron cuando el cadete manifestó ese dolor? ¿Se documentó lo sucedido? ¿Se procuró una evaluación médica oportuna? ¿Se tomó en cuenta la certificación del Hospital Universitario Docente Central que, según su padre, respalda su situación? ¿O sencillamente se tomó una decisión que terminó sacando de las filas a un joven cuando estaba a tres meses de alcanzar su graduación?

¡Esto es demasiado serio para despacharlo como un simple asunto administrativo! Y quiero ser muy claro: aquí nadie está pidiendo que se viole la disciplina militar ni que se le conceda un privilegio a ese cadete.

Lo que estamos exigiendo es que se explique qué pasó y que se determine si quienes tenían la responsabilidad de supervisar, atender y decidir actuaron correctamente.

Porque resulta inaceptable que un joven pueda invertir años de sacrificio en una academia y que, al presentarse una situación médica que merece ser esclarecida, su futuro termine comprometido sin que la sociedad conozca las razones oficiales de esa decisión.

¡Señor presidente Luis Abinader usted también tiene que prestar atención a este caso! No basta con hablar de modernización, disciplina y transformación institucional. Las reformas se demuestran cuando las autoridades rinden cuentas, cuando los procedimientos se respetan y cuando se investigan las denuncias que comprometen el trato recibido por quienes están bajo la responsabilidad del Estado. Si hubo negligencia, que se establezca.

Si hubo abuso de autoridad, que se investigue. Si la cancelación estuvo debidamente fundamentada, que se expliquen sus razones. Pero que nadie pretenda que una familia se quede callada mientras busca respuestas sobre el futuro de su hijo.

Y al ministro de Defensa le digo: La autoridad no consiste solamente en ejercer el mando; también consiste en asumir la responsabilidad de investigar lo que ocurre bajo la estructura institucional que usted dirige.

La familia merece respuestas. El cadete merece que su caso sea revisado conforme a las normas. Y los ciudadanos merecemos saber si los procedimientos militares se aplicaron correctamente.

¡Que se investigue a fondo! ¡Que se identifique a quienes tomaron las decisiones! ¡Y que, si se comprueba alguna irregularidad, haya consecuencias!

Porque servir a la patria no puede convertirse en una experiencia en la que una persona sienta que, después de años de sacrificio, nadie está obligado a explicarle por qué perdió la oportunidad de graduarse.

¡Ministerio de Defensa, llegó la hora de dar la cara y responder las preguntas que esta familia está planteando!

Moisés Ayala Edgar Augusto Feliz Mendez Raquel Arbaje

Por Royer Peña